Un número, todo tu equipo responde desde la computadora.
Conecta tu WhatsApp por la API oficial de Meta y deja de pasarte el celular de mano en mano. Tu equipo atiende, asigna y ordena cada conversación desde una sola pantalla.

Todo tu equipo responde el mismo WhatsApp desde la compu, sin pasarse el teléfono físico. Cuando alguien sale a almorzar, las ventas no se detienen.
Suma usuarios a tu cuenta por email, con su propio acceso y sin tope en los planes estándar. Cada quien atiende y da seguimiento.
Asigna cada conversación a un responsable (o deja que se repartan solas por turnos) y filtra por agente para ver solo las tuyas.
Escribe «/» y elige una respuesta guardada; se inserta al instante en el mensaje.
Un clic y la IA te resume el hilo largo: qué quiere el cliente, en qué quedó y el próximo paso.
Encuentra al instante dónde hablaron del precio, la dirección o esa promesa — sin leer todo de nuevo.
Genera y envía un link de pago al cliente directo desde la conversación, con monto y concepto.
Reparte las conversaciones nuevas por turnos entre tu equipo, sin que nadie tenga que repartirlas a mano.
¿No es momento? Pospón el chat unas horas o hasta mañana; reaparece solo cuando toca.
Fija un «recordar seguimiento» sobre la conversación y aparece en tu CRM en «Hoy te toca».
Deja notas privadas del equipo dentro del hilo. El cliente nunca las ve.
Envía imágenes, audio, video y documentos (hasta 16 MB) y reproduce lo que recibes en el mismo chat.
Recibos ✓/✓✓/leído, no leídas, abiertas/pendientes/resueltas y buscador por nombre o teléfono.
Clasifica conversaciones (VIP, mayorista, moroso…) y filtra por etiqueta en un clic.
Cuando pasa la ventana de WhatsApp, la bandeja te obliga a usar una plantilla aprobada — nunca un envío que Meta rechace.
Envía un servicio (nombre, precio, archivo) al chat con un clic.
Al tomar el control de una conversación, el asistente se pausa solo para no pisar al humano.
Los mensajes directos de Instagram entran donde ya atiendes WhatsApp, con el mismo historial, las mismas etiquetas y el mismo agente. Un solo lugar, no dos apps abiertas.
Le escribes por correo desde la ficha del cliente y su respuesta vuelve a esa misma ficha, con bandeja aparte y aviso de no leídos. Se acabó reconstruir a mano qué se habló entre el CRM y Gmail.
Cada usuario puede exigir un código de su app de autenticación además de la contraseña. Ahí dentro vive la lista de clientes de tu negocio: conviene cerrarla bien.
Ordena tu WhatsApp, deja que la IA venda por ti y no pierdas ni un cliente más.
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